En las sabanas abiertas del Casanare hay un territorio donde la vida sigue el ritmo de la naturaleza. Los ríos dibujan los caminos de las comunidades, el trabajo de llano marca la rutina y la tradición llanera se mantiene viva en cada caballo, en cada canto y en cada celebración. Este viaje no es un recorrido turístico convencional: es una inmersión cultural que atraviesa la geografía, la fauna, las costumbres y la identidad de un territorio que aún guarda el espíritu de los Llanos Orientales.







